DELFÍN EL MONARCA DE MANABÍ
Las calles de Manta se llenaron de algarabía y fiesta al momento que el
árbitro dio el pitazo final del
partido entre LDU(Q) y el Delfín de Manta; un partido que traía una especie de
revancha por el antecedente de Copa Ecuador que se había dado unas semanas
antes.
Copa Ecuador
Los clubes del fútbol ecuatoriano disputaron un torneo aparte del
campeonato oficial, en el que Delfín y Liga de Quito después de un largo
proceso fueron los finalistas para disputar la tan ansiosa Copa Ecuador.
El partido de ida, Liga de Quito ganó el cotejo por 2 tantos a 0 ante un
delfín que criticó la actuación del
arbitraje; el partido de vuelta se vivió con toda intensidad en un estadio
Jocay repleto de hinchas alzando su voz por su equipo.
El equipo salió como león hambriento por la gloria y sin lugar a dudas fue
una contienda muy reñida donde el local hizo respetar su casa y goleó a la
visita por 3 a 1 que no le alcanzó al
delfín por prevalecer el gol de visita.
Rey de Copas
Con todo lo que se vivió en Manta, Liga de Quito daba la vuelta olímpica en el Jocay y alzaba nuevamente la copa de
campeón en este caso la Copa Ecuador,
pero se preparaba para seguir concentrado en los siguientes partidos de la Liga Pro.
Sin imaginarse que nuevamente se repetiría la historia con el mismo cuadro
delfinista, siguieron los enfrentamientos con el resto de equipos del campeonato ecuatoriano de fútbol,
dejando atrás a grandes rivales.
La hora cero estaba a punto de llegar y ambos equipos
se preparaban para la gran fiesta futbolística que iban a ofrecer a toda su
hinchada que esperaba ansiosa el día del nuevo enfrentamiento.
El cotejo esperado
Fueron 180 minutos de infarto,
los primeros 90 en Casa Blanca donde el grito de gol quedó guardado porque no
hubo anotaciones, los albos y cetáceos
empataron a 0 y la incertidumbre creció por saber quién alzaría la copa de
la Liga Pro.
Faltaba el segundo partido, el definitivo, el que iba a dar a conocer al monarca; las entradas estaban agotadas
y llegó el domingo 15 de diciembre con el estadio que estaba a reventar lleno
de hinchas y fanáticos del fútbol.
Eran las 3 de tarde y empezaba la
historia del último cotejo de fútbol del año que se estaba dando en el
Jocay; un intenso sol acompañó a los jugadores en la cancha y en cada patada el
balón se reusaba a entrar.
La copa se queda en casa
Nuevamente a cero quedaba el resultado y la última
salida era la tanda de penales, Ortiz
el arquero tal vez un poco inexperto que llegó a desconfiar de él mismo era el
encargado de defender su valla.
Y con la fe puesta cada quien en sus propias creencias religiosas lograron
esa hazaña que le dieron la Copa, no solo a la ciudad de Manta, sino a todo Manabí.

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